El agua utilizada para los tanques contiene grandes cantidades de Sales Epsom, que la hacen tan propicia para la flotación como la del Mar Muerto, permitiendo que el individuo flote sin esfuerzo.
Es imposible hundirse y, tan pronto como el cuerpo registra tal circunstancia, los músculos empiezan a relajarse y la tensión desaparece. El hecho de no poder ver ni oír nada tiene un efecto similar sobre la mente.
Además, el ambiente en el tanque intensifica la experiencia, pues el aire es cálido y el agua tiene la temperatura de la piel (34,5ºC) por lo que después de un rato apenas eres consciente de tu cuerpo. Pasas a un estado similar al que se alcanza mediante meditación, lo cual puede estimular el sistema inmunitario y optimizar la auto curación.